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LOS CENTROS DE OPERACIONES INFORMÁTICAS Y PSICOLÓGICAS DE OCCIDENTE II


En junio de 2021, como resultado del trabajo investigativo de este centro, se publicó otro estudio sobre el tema de las guerras cognitivas, en el cual se señala que: “…la guerra cognitiva es un enfoque de armas combinadas que articula las capacidades de combate no cinéticas de la ingeniería cibernética y de la información psicológica y social para ganar sin necesidad de recurrir a la lucha física. Este es un nuevo tipo de guerra, definido como el uso de la opinión pública por actores externos como un arma. Esto se hace con el propósito de influir y/o desestabilizar a la nación agredida. Estos ataques se pueden representar como una matriz: abarcando a pocos y a muchos; afectando pensamientos y acciones y los objetivos por afectar van desde la población en general hasta las medidas individuales; entre comunidades y/u organizaciones. Los ataques tienen como objetivo cambiar o fortalecer los pensamientos. La forma en que se lleva a cabo es diferente de las áreas más tradicionales de la guerra. La guerra de la información intenta controlar lo que ve el público objetivo, la guerra psicológica controla lo que siente el público objetivo, la guerra cibernética intenta interrumpir las capacidades tecnológicas de los países objetivo, mientras que la guerra cognitiva se centra en controlar cómo piensa y reacciona el público objetivo…”.

En marzo de 2022, el centro publicó los materiales de su simposio sobre la guerra cognitiva, que se celebró en Burdeos (Francia) en junio de 2021.

 

 

La guerra cognitiva es una forma no convencional de guerra que utiliza herramientas cibernéticas para alterar los procesos cognitivos del oponente, el uso de sesgos mentales o el pensamiento reflexivo, y también provoca distorsiones en el pensamiento, afecta la toma de decisiones e impide acciones con consecuencias negativas para el agresor, tanto a nivel individual como colectivo.

Esto, obviamente, se deriva del concepto de guerra cibernética, que utiliza herramientas de información digital para obtener el control, la alteración o la destrucción de dichas herramientas. Sin embargo, la guerra cognitiva va más allá de la información y se centra en el “trabajo” sobre los cerebros humanos que manejarán esa información. Por lo tanto, va más allá de las consecuencias humanas de la guerra cibernética, que involucra ingeniería informática, robótica y programas. Así las cosas, el efecto cognitivo no es un subproducto de la acción, pero es muy objetivo.

 

Este objetivo es independiente de las tecnologías utilizadas para lograrlo. Es una suerte de “guerra psicológica, social y técnica”, por un lado, y una forma de “guerra de influencias”, por el otro, utilizando como medios las herramientas cibernéticas. Concretamente, en el contexto militar, esto implica la utilización de una estrategia de combate, vigilancia y/o seguridad.

Existen otras definiciones para conceptos relacionados. El “combate cognitivo”, es el que se refiere al uso real, local y temporal de herramientas tácticas para influir en las capacidades cognitivas. Esta acción se lleva a cabo como parte de una estrategia más amplia dirigida a lograr objetivos cognitivos. Las acciones ofensivas se caracterizan por un enfoque centrado en la persecución, el uso sistemático de puntos débiles, mientras que en una posición defensiva implica el desarrollo de capacidades sostenibles y preventivas utilizando herramientas similares. Uno podría usar el concepto de “Conflicto Cognitivo”, donde el contacto es generalizado y la confrontación de los procesos cognitivos es la regla. Pero este concepto aún no ha sido definitivamente elaborado desde lo teórico.

Los materiales del simposio incluyen presentaciones sobre el tema del uso de la inteligencia artificial, un análisis de los métodos de China para difundir su propaganda, así como presentaciones de nuevos conceptos como la cognición (similar a la genética, pero solo para el campo de la investigación cerebral) y la ciberpsicología (síntesis de la cibernética y la psicología).

Teniendo en cuenta estos desarrollos y el curso general hacia la militarización de las ciencias, las declaraciones abiertas sobre la necesidad de librar un nuevo tipo de guerras no cinéticas dirigidas a la conciencia de las personas, surge la cuestión no solo de la necesidad de contrarrestar tales intentos agresivos, sino también de su permisibilidad, ya que ni siquiera se trata de adversarios condicionales (que la OTAN puede inventar a su propia voluntad, disfrazándolos de promoción de los derechos humanos u otras consignas políticas), sino que se convierten en una amenaza para la mayoría de los países y pueblos del mundo, incluidos los ciudadanos de los propios países de la OTAN, ya que estas tecnologías de manipulación e influencia, en primer lugar, se prueban en ellos y se les aplica a ellos.

 

 

Finalmente, además de la OTAN, hay un proyecto paralelo que cuenta con el apoyo de esta y se llama “North Atlantic Fellas Organization” (NAFO), donde “Fellas” se traduce como “novio” o “amigo”. El centro de estudios estratégicos e internacionales de Washington define a NAFO como: “un grupo orgánico en línea de partidarios de la posición pro-ucraniana que ha llamado la atención de políticos y líderes mundiales por su uso creativo de los medios digitales para combatir las fuentes clave de la desinformación rusa”.

Obviamente, no se trata de luchar contra la desinformación, como se afirma, sino de tratar de devaluar y “cancelar” la información oficial y las pruebas y otros materiales que la parte rusa hace públicos. Y esto se puede comprender de una forma muy sencilla, basta acceder a un somero análisis y un breve conocimiento de los métodos de trabajo de la NAFO.

Se cree que la organización se creó el 24 de mayo, cuando se publicó un primer tweet a ella atribuido. Uno de los principales símbolos de NAFO es la imagen de un perro de raza japonesa Shiba Inu, pintado por un artista que se identifica con el apodo de Kama. Los partidarios de Ucrania comenzaron a usarlo como sus avatares en las redes sociales y a partir de ese momento circulan diferentes memes con esta imagen.

A continuación, aparecieron imágenes con los sistemas antitanque estadounidenses “Javelin”, que fueron estilizados como iconos con la Virgen (aunque esto es una obvia blasfemia). Igualmente fueron utilizadas otras imágenes de santos, con las que el periodista canadiense, Christian Boris, con raíces ucranianas, comenzó a medrar cuando creó el sitio Web “Saint Javelin”, donde se pueden comprar varios artículos tipo suvenir que recrean atributos similares y se indica que el dinero recaudado se destina a la compra de equipos y municiones para las fuerzas armadas de Ucrania y las formaciones militarizadas neonazis.

 

 

Estas dos áreas, la recaudación de fondos y la difusión de mensajes en forma de memes o comentarios, son la base del trabajo de la NAFO que llevan a cabo los neonazis ucranianos y sus partidarios en los países occidentales. Y verdaderos especialistas en operaciones de información fomentan y dirigen este proceso.

El sitio Web del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales indica que el cofundador de NAFO es Matt Moores, un ex miembro del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. La huella del cuerpo de Marines de los Estados Unidos en esta actividad no es accidental. Más bien incluso, natural. Fue el comandante del cuerpo de Marines de los Estados Unidos, Michael Prosser, quien propuso el concepto de “guerra memética” en 2006.

Argumentó que al usar la progresión lógica de vincular memes con ideas y creencias políticas, cualquier ataque a cualquier ideología debe considerarse un ataque a una “idea” o grupo de ideas centrales o trascendentes como un medio para lograr el éxito. Además, los memes como idea sirven en forma de herramientas (o medios) para atacar la ideología.

Prosser propuso una analogía según la cual las ideologías tienen las mismas características teóricas que las enfermedades (en particular, como sistemas adaptativos complejos). Entonces la ideología debe ser reconocida como una enfermedad y los memes como un método para propagarla.

 

 

Durante este tiempo, los métodos de guerra memética han avanzado significativamente y se han adoptado dentro de la OTAN. Aquí, en este caso, los memes creados en la NAFO tienen como objetivo reemplazar o devaluar el contenido que se designa como ideología enemiga. Internet es el campo donde se lleva a cabo esta guerra de información.

En su lógica, “Polítiko” se convirtió en nuevo objetivo sobre el que profundizar desde la NAFO y que debe ser aprendido, aprehendido y asumido por las comunidades en línea con la misma intención que con el “Estado Islámico” y hasta con el movimiento de extrema derecha “Boogaloo”, y desde entonces, esta heterogénea banda de guerreros en línea han convertido la cultura de Internet en un arma.

En el mismo artículo, Ivana Stradner, del think tank conservador de derecha de la Fundación para la Defensa de las Democracias de Washington, comenta que ella “…se siente como una propagandista civil de la NAFO…”. Pero esta aparente “estructura amorfa” también incluye a otros pesos pesados políticos como Adam Kintzinger, al presidente de Estonia, Thomas Hendrik Ives, al ministro de defensa de Ucrania Alexei Reznikov y al mayor general del ejército de Estados Unidos, Patrick Donahue.

En septiembre de 2022, el Washington Post señaló que el trabajo de la NAFO era una guerra de “trolling” (duendes), y que en sí misma no es nada nuevo. La publicación cita a Eliot Higgins, fundador del famoso sitio web BellingCat, vinculado a los servicios de inteligencia británicos, quien en un twitter anunció que hablaría sobre NAFO en la conferencia “NAFO como ejemplo de comunidades en línea que responden orgánicamente a la desinformación de los gobiernos y las comunidades que se oponen a los “buenos”, y agregó que eso era “bueno para la moral”.

Ahora sobre los métodos de difusión de información por parte de los agentes de la NAFO. Todos los observadores occidentales están de acuerdo en que la misma basa su trabajo en el llamado shitposting: publicar mensajes o contenido intencionalmente agresivo, irónico y de baja calidad en foros en línea y redes sociales. La característica clave de este “shitposting” es que el comentarista mismo sabe perfectamente que publica un delirio completo.

Los propagandistas de la NAFO simplemente hacen comentarios bajo declaraciones oficiales, tratando de hacerlos sin sentido. O con la ayuda de eslóganes vulgares, como el famoso eslogan «el barco ruso fue a x…», reducen el valor del contenido oficial o la discusión que se desarrolla en los comentarios.

En este sentido, la publicación británica The Economist escribe que: “…en muchos sentidos, la frivolidad de la NAFO oscurece su papel como una forma sorprendentemente exitosa de guerra de información…”. Es significativo que todas estas técnicas de shitposting en Rusia no funcionen. Como no funcionan en varios países con una sólida cultura conservadora. Es decir, donde la sociedad conserva los fundamentos de la alta cultura y no la deja degradarse.

Pero en Ucrania y en Occidente, tales memes vulgares han encontrado una creciente demanda, lo que muestra una grave regresión en la cultura y la educación, no importa cuánto digan los propagandistas británicos sobre la moral. Aquí se sugiere una comparación con la tendencia general de los neoliberales en los Estados Unidos y la UE de promover la “abolición de la cultura” en todas sus manifestaciones, desde nuevas teorías extravagantes (claramente dirigidas contra algunos grupos sociales o políticos) hasta el abandono de su propia historia.

Y el trabajo de la NAFO, en este sentido, es harto elocuente. Después de todo, la totalidad de sus memes y chistes rusofóbicos son solo una narrativa visible, que es importante lanzar a las masas prisioneras en las trampas de la censura severa. Pero detrás de esta semiótica se esconden no pocos ganchos psicológicos destructivos.

 

 

El perro Shiba Inu, deliberadamente ha sido posicionado como un ser neutral en cuanto a género, como para que pueda ser utilizado por ambos sexos para difundir propaganda pro-ucraniana, pero si se mira más profundamente, sirve de propaganda para promover el tema LGBT. Al propio tiempo, la promoción de los «Santos javelines» no es más que una burla de las imágenes cristianas donde todo fluye como un escenario donde se cultiva el odio a nivel del subconsciente de las personas.

Finalmente, si tenemos en cuenta que los autores clave de los memes más comunes no son nativos de la Ucrania moderna, la lectura de los símbolos y memes de la NAFO confirma una vez más que para Occidente, el pueblo de Ucrania es solo “material desechable” que debe usarse para debilitar a Rusia.

Y todos estos memes solo sirven para hacer aún más tonto a quienes los consumen, después de todo, las masas estúpidas son más fáciles de manejar.

Leonid Savin

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