
Uno de los presuntos autores del asesinato de Fernando Villavicencio acumuló procesos por delitos graves mientras intentaba sostener una imagen de terapeuta.
La historia de Ángel Esteban Aguilar Morales, conocido en el mundo criminal como alias “Lobo Menor” (hijastro de alias “Pipo), no solo está marcada por la violencia y el crimen organizado, sino también por una contradicción que hoy llama la atención: mientras su nombre aparecía en expedientes judiciales por asesinato y otros delitos, un documento lo presentaba como terapeuta en una fundación de rehabilitación.
Según registros oficiales, Aguilar Morales de 35 años no tiene título universitario ni trayectoria laboral en el sector público o empresarial.
Tampoco figura con actividades económicas registradas en el Servicio de Rentas Internas (SRI) ni compañías a su nombre en la Superintendencia de Compañías.
Incluso, no registra deudas tributarias.


Un perfil que, en apariencia, podría pasar desapercibido en los sistemas formales. Sin embargo, esa imagen contrasta de forma radical con su historial judicial.
En el sistema de la Función Judicial constan al menos 20 procesos en su contra, relacionados con delitos como asesinato, abuso de confianza y otras infracciones graves.
Entre ellos, destaca la sentencia de 2013 por el asesinato de Juan Antonio Serrano, un caso de alto perfil en el país.

Una doble vida difícil de sostener
Uno de los elementos más llamativos en su expediente reciente es un certificado emitido en febrero de 2026 por una fundación en Quito, en el que se asegura que Aguilar trabajaba como terapeuta desde junio de 2024.
Según el documento, impartía charlas motivacionales y participaba en procesos de rehabilitación de personas con adicciones.

Este argumento fue utilizado por su defensa para intentar demostrar que cumplía con las condiciones de su prelibertad.
No obstante, la versión genera cuestionamientos: no existen registros académicos que respalden su formación profesional en psicología o áreas afines.
Además, para ese momento, Aguilar Morales ya era considerado prófugo de la justicia.
Del beneficio penitenciario a la clandestinidad
Alias “Lobo Menor” obtuvo el beneficio de prelibertad en 2022, pese a su condena por asesinato. Como parte de las condiciones, debía presentarse periódicamente ante las autoridades, algo que dejó de cumplir.
El caso evidencia fallas en los mecanismos de control. El propio sistema penitenciario permitió que sus presentaciones se realizaran de forma telemática, sin verificar su ubicación real.
Cuando se intentó retomar su seguimiento, ya no se conocía su paradero.
Fue recién en febrero de 2026 cuando una jueza revocó su prelibertad y ordenó su captura inmediata.
De Ecuador a México: el rastro de un fugitivo
Durante meses, su ubicación fue un misterio. Investigaciones posteriores lo situaron en Colombia, específicamente en Medellín e Itagüí, antes de que se desplazara hacia México utilizando documentos falsos.
Su captura se concretó en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, en Ciudad de México, en un operativo coordinado entre autoridades de Colombia y México. Con ello, se cerró temporalmente el cerco sobre uno de los nombres más relevantes dentro de la estructura criminal de Los Lobos.
Una pieza clave en el caso Villavicencio
Más allá de su historial previo, Aguilar Morales es señalado como uno de los autores del asesinato del excandidato presidencial Fernando Villavicencio, ocurrido en agosto de 2023 en Quito.
De acuerdo con testimonios recogidos por Fiscalía, alias “Lobo Menor” habría tenido un rol estratégico: coordinar y garantizar que el atentado se ejecutara sin filtraciones.
Las órdenes, según la investigación, se canalizaban hacia los autores materiales a través de otros operadores dentro de la organización.
Su vínculo con alias “Pipo”, líder histórico de Los Lobos y actualmente detenido en España, refuerza su posición dentro de la estructura criminal.
De hecho, tras la salida de su padrastro del país, habría asumido funciones de liderazgo.
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