El domingo estallaron protestas en toda Siria después de que el gobierno yihadista aumentara el precio de los combustibles, hasta un 40 por cien en el caso del diésel y un 28 por cien en el de la gasolina.
Se registraron protestas en Hama, Jan Sheijoun, Idlib, Hama, Raqqa, Deir E Zor, Hasakah y Maarat Al Numan. Los manifestantes cortaron las carreteras con barricadas. Las imágenes difundidas en las redes sociales muestran a multitudes congregándose en las calles y quemando neumáticos. Los aumentos de precios también suscitaron un intenso debate en dichas plataformas.
El gobierno ha calificado la medida como “temporal” y ocasionada por el fuerte aumento de los costos a nivel mundial. No obstante, el coste de la vida se ha disparado, creando un profundo malestar entre la población.
El gobierno de Damasco también anunció que la estratégica refinería de Baniyas aumentará su capacidad de producción de 80.000 a 130.000 barriles diarios.
Actualmente, el país produce unos 100.000 barriles de petróleo al día, pero requiere cerca de 325.000 barriles diarios para el consumo interno, por lo que depende de las importaciones para cubrir la diferencia.
Las protestas llevaron a la Asamblea Popular a convocar al ministro de Energía, Mohammed Al Bashir, para que respondiera a preguntas sobre el aumento de los precios del combustible.
El ministro afirmó que continuará revisando los precios a medida que cambien las condiciones del mercado mundial y trabajará a largo plazo para ampliar la capacidad de refinado y almacenamiento.
El domingo Xi Jinping anunció la creación de una “zona de inteligencia artificial de código abierto” para los once miembros de los Brics, en una cumbre en Nueva Delhi. La propuesta forma parte de la “iniciativa de inteligencia artificial abierta e inclusiva” promovida por el dirigente chino.
Las empresas chinas de inteligencia artificial están desarrollando modelos de inteligencia artificial de “código abierto”, lo que significa que es accesible para todos. Cualquiera puede comprender su funcionamiento, mejorarlo y modificarlo.
Este planteamiento contrasta con los modelos “cerrados” comercializados por los grandes monopolios occidentales y especialmente los estadounidenses. El proyecto chino planea “apoyar la cooperación en el desarrollo y aplicación de grandes modelos lingüísticos”, según la cadena de televisión CCTV.
El dirigente chino también pidió el establecimiento de un amplio marco mundial de administración de la inteligencia artificial basada en el consenso.
A finales de este mes de septiembre Xi Jinping se reunirá con Trump en Estados Unidos y se espera que la administración de la inteligencia artificial se encuentre entre los principales temas de discusión.
El progreso de los modelos chinos de inteligencia artificial puede arruinar a los grandes monopolios tecnológicos occidentales, fuertemente endeudados y en riego de ruina. En la competencia, tanto económica como tecnológica, China va por delante.
El Foro Brics se estableció en 2009 para reunir a las principales economías emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) de instituciones dominadas por Estados Unidos y las potencias occidentales, como el G7.
Mientras, los intoxicadores occidentales están desatando la paranoia sobre unos supuestos “riesgos existenciales” de esta tecnología. El cabecilla de Anthropic, Darío Amodei, llamó el sábado a ralentizar la velocidad de desarrollo de la inteligencia artificial, un mensaje que rápidamente fue secundado por Elon Musk y Sam Altman de OpenAI.
La inteligencia artificial no va a acabar con la humanidad: va a acabar con bastante de las grandes empresas tecnológicas que han tratado de explotarla en condiciones típicamente monopolistas.
Rusia está acelerando considerablemente su producción de armamento. Actualmente fabrica sus nuevos drones-misil a un ritmo mayor que el de Ucrania y Estados Unidos juntos. Se trata de un cambio importante en el complejo militar industrial: se ha impuesto el principio de “bajo coste y producción masiva”.
Según un reportaje del Wall Street Journal publicado el domingo, la cantidad es más importante que la calidad. En el complejo militar industrial de occidente siempre ha primado la sofisticación tecnológica sobre el volumen. Por el contrario, las fuerzas rusas han optado por modificar rápidamente modelos existentes en lugar de diseñar sistemas totalmente nuevos, acortando así los plazos de entrada en producción.
En los primeros meses de la guerra, tanto Ucrania como Rusia dependían de cuadricópteros civiles comerciales, apenas modificados para lanzar pequeñas cargas explosivas o localizar posiciones enemigas. Por aquel entonces, Kiev basaba su capacidad en una producción artesanal, a menudo realizada por voluntarios en talleres dispersos.
Años después, la situación se ha invertido. En el bando ucraniano, el Ministerio de Defensa se fijó el objetivo de adquirir 4,5 millones de drones FPV el año pasado, frente a los 1,5 millones del año anterior. Por la parte rusa, la fábrica de Alabuga, en Tartaristán, produciría ya unos 170 drones Geran-2 al día según la inteligencia militar ucraniana (GUR), una cifra que Moscú prevé elevar a 190 unidades diarias para finales de año (lo que supone cerca de 5.700 aparatos mensuales, frente a los apenas 500 al mes de mediados de 2024).
Los modelos Banderol y Geran-5 tendrían un coste aproximado de 100.000 dólares por unidad, frente a los más de 2 millones de dólares que cuesta un misil de crucero estadounidense tipo Tomahawk. Esta relación de costes —de aproximadamente uno a veinte— permite a Rusia multiplicar los ataques de saturación sin agotar sus reservas tan rápido como sus adversarios reponen las suyas. Un recuento anterior ya había registrado el lanzamiento de 6.462 drones de largo alcance contra Ucrania tan solo en el mes de marzo de este año, una cifra récord desde el inicio de las hostilidades, siempre según datos procedentes de Ucrania.
El diario estadounidense menciona transferencias de conocimientos militares entre Rusia, Irán y Corea del norte; las innovaciones probadas en el frente ucraniano se incorporarían a la guerra entre Estados Unidos e Irán, y viceversa.
Los nuevos aparatos incorporarían sistemas de guiado capaces de identificar objetivos con precisión y, al mismo tiempo, evitar ser interceptados. Estas armas demuestran que Rusia conserva su capacidad industrial de defensa.
La carrera por la producción masiva está redefiniendo las prioridades presupuestarias de los estados mayores occidentales, más acostumbrados a invertir en calidad que en volumen. Mientras tanto, Europa no logra recuperar el terreno industrial perdido, a pesar de las enormes cantidades de dinero gastado en el rearme y la militarización.
Ayer el Pentágono reconoció lo que era un secreto a voces: que la agresión contra Irán ha consumido los arsenales de municiones. Hasta ahora el gobierno lo había negado, y el propio Trump afirmó que el país tenía “enormes cantidades de municiones”.
A principios de septiembre, el presidente estadounidense volvió a la carga con sus embustes: Estados Unidos tenía “cantidades de municiones prácticamente ilimitadas”, dijo.
Ayer el inspector general del Pentágono estimó en un informe que entre el 28 de febrero y el 30 de junio, el ataque contra Irán costó alrededor de 33.400 millones de dólares, incluidos 22.300 millones gastados solo en las municiones disparadas.
“El gasto en municiones durante la Operación ‘Epic Fury’ ha causado una escasez de inventarios estratégicos y reveló cuellos de botella dentro de las industrias para la renovación de municiones”, admite el documento.
Según la prensa, la falta de municiones ha llevado a Trump a no renovar los ataques a gran escala contra Teherán durante el verano. A pesar del uso masivo de interceptores, “los ataques de Irán dañaron y destruyeron cientos de edificios e instalaciones en bases estadounidenses en Kuwait, Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Omán y Jordania”, confirme el informe del Pentágono.
El documento, que cubre los meses de abril a junio de este año, enumera los daños a la flota de aviones: cuatro aviones de combate F-15 destruidos, un F-35 dañado, siete aviones cisterna KC-135 dañados o destruidos, y “hasta 30” drones de ataque MQ-9 Reaper destruidos, entre otros.
El documento estima que en la agresión participaron más de 50.000 militares estadounidenses. Las represalias de Irán dañaron edificios diplomáticos en cuatro países: Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, según el informe.
La segunda confesión: tenemos armas en el espacio
Ayer en Washington fue el día de pasar por el confesonario. Además del agotamiento de los arsenales, el ejército reconoció también que tiene armas desplegadas en órbita, confirmando por primera vez la presencia de tales capacidades militares en el espacio.
“Estados Unidos tiene sistemas de control espacial armados en órbita capaces de defender la fuerza conjunta contra las acciones hostiles de los opositores”, dijo un portavoz de la Fuerza Espacial, sin especificar la naturaleza de las armas.
El “control espacial” abarca todas las misiones involucradas en la lucha por el control del entorno, gracias a los medios “cinéticos y no cinéticos” que probablemente afecten a las capacidades opuestas, que “pueden ser utilizadas con fines ofensivos y defensivos”.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos justifica el despliegue por la presencia de sus dos principales rivales. China, dijo el portavoz, “desarrolla e implementa capacidades espaciales como parte de una estrategia de modernización militar”, mientras que Rusia “ve el espacio como un teatro de operaciones y cree que la supremacía espacial será un factor decisivo en los conflictos futuros”.
La militarización del espacio es casi tan antigua como los viajes espaciales: desde el lanzamiento de Sputnik en 1957, Washington y Moscú exploraron diferentes formas de armar satélites y neutralizar los del oponente.
El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe el despliegue de armas de destrucción masiva en órbita.
Por qué no me sorprende el caos en Asia Occidental
El caos que asola Asia Occidental no es un trágico accidente diplomático. Es el resultado inevitable de un imperio en decadencia liderado por hombres cuya comprensión geopolítica se estancó alrededor de 1985. Al observar cómo la administración del presidente Donald Trump se precipita hacia una guerra con Irán, percibo la misma arrogancia miope que ha caracterizado la política exterior estadounidense durante décadas: la creencia de que un poderío militar abrumador siempre puede obligar a las naciones soberanas a someterse a exigencias absurdas.
Esta guerra jamás debió haber comenzado. Irán no atacó territorio estadounidense ni representó una amenaza existencial para Estados Unidos que justificara el despliegue de dos grupos de ataque de portaaviones y miles de toneladas de armamento. Lamentablemente, Trump responde ante alguien más que el pueblo estadounidense: Netanyahu, el criminal de guerra genocida que actualmente controla la administración Trump y, por ende, a todas las fuerzas armadas estadounidenses.
He presenciado esta escalada con sombría convicción, pues durante años he denunciado la adicción de Washington a la fuerza militar y su incapacidad para aprender de la historia. Irán, a diferencia de los estados débiles y fragmentados que Estados Unidos arrasó en Irak y Afganistán, ha estudiado las tácticas estadounidenses y ha desarrollado una estrategia de resiliencia. Como señaló un análisis, Estados Unidos lanzó un ataque «con alardes de una victoria rápida», pero en cambio «desencadenó una contraofensiva iraní que ha reescrito las reglas de la guerra moderna» [1] . Este conflicto ha revelado que Estados Unidos es una potencia en declive que ya no puede proyectar fuerza a su antojo, e Irán lo ha demostrado [2] .
El gobierno, aún anclado en la mentalidad de los años ochenta, cree que puede doblegar a Teherán con unos cuantos bombardeos. Sin embargo, cada escalada —los asesinatos, el estrangulamiento económico, la retórica beligerante— solo ha fortalecido la resistencia iraní. Como he afirmado en mis propias emisiones, este no es un camino hacia la victoria; es una marcha hacia una derrota catastrófica.
La trampa de la escalada: por qué Trump no puede dejar de cavar
El presidente Trump ha caído en la trampa más antigua de la guerra: no puede dejar de cavar porque no puede permitirse admitir que está atrapado. Esta dinámica de escalada es familiar para cualquier estudioso del declive imperial. Sus asesores, muchos de los cuales demuestran una profunda ignorancia de la historia, le dicen que un golpe más doblegará la voluntad del enemigo. Sin embargo, no comprenden la resiliencia de los pueblos persa, ruso y chino, culturas que han sobrevivido a innumerables invasiones e intervenciones extranjeras, y que han perdurado más que sus conquistadores.
Todas las tácticas que Estados Unidos ha intentado han fracasado. Las sanciones económicas destinadas a debilitar a Irán han forjado, en cambio, lazos más estrechos entre Teherán, Moscú y Pekín, quienes firmaron un Tratado de Asociación Estratégica Integral de 20 años para contrarrestar la influencia occidental. Los atentados con bomba han matado a altos funcionarios como Ali Larijani, pero también han fortalecido la determinación del pueblo iraní [3]. La campaña de asesinatos ha eliminado a comandantes, pero el ejército iraní ha demostrado su capacidad de contraataque, infligiendo cientos de bajas estadounidenses y amenazando con éxito puntos estratégicos vitales [4] .
Mientras tanto, Estados Unidos está agotando sus reservas de poder. La opinión pública estadounidense está perdiendo el interés por una guerra interminable, especialmente ante la inflación y la escasez de diésel que afectan al país. Las fuerzas armadas se están quedando sin las municiones inteligentes necesarias para la guerra moderna, y el apoyo interno disminuye a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato. Cada nuevo ataque es una apuesta arriesgada que podría desencadenar una conflagración regional mayor; sin embargo, la administración proyecta una imagen de liderazgo decisivo.
Como indiqué en una transmisión reciente, la guerra no solo es imposible de ganar; ya está perdida [2]. Hemos agotado nuestra credibilidad, nuestros recursos y nuestra paciencia, y no tenemos nada que mostrar salvo una región en llamas y una alianza global endurecida en nuestra contra.
La OTAN y Europa: Las verdaderas víctimas del imperio estadounidense
Mientras la maquinaria bélica de Washington ha centrado su furia en Irán, las verdaderas víctimas de esta aventura de los años ochenta bien podrían ser la propia alianza transatlántica. Europa se ha visto arrastrada a un conflicto que amenaza su futuro económico, y sus líderes han asumido las consecuencias. La economía de guerra estadounidense depende de una Europa débil, dependiente de la energía y el apoyo estadounidenses. No fue casualidad que los gasoductos Nord Stream, clave para la independencia energética de Europa tanto de Rusia como de Estados Unidos, fueran saboteados. Esto fue una «guerra económica contra aliados», un instrumento brutal utilizado para debilitar la base industrial europea y asegurar su continua sumisión a los intereses estadounidenses [5] .
Los líderes europeos, trágicamente, han sido cómplices de su propio debilitamiento. En lugar de afirmar su autonomía estratégica, han seguido el ejemplo de Washington, dispuestos a sacrificar sus economías y soportar los gélidos inviernos de una guerra energética sin cuartel. He sostenido que no son pensadores estratégicos; son administradores de un imperio que se desintegra lentamente, incapaces de ver que sus intereses a largo plazo divergen de la agenda globalista promovida en Washington [6] .
Las fisuras en la OTAN ya no son meras grietas. Turquía ha demostrado su voluntad de perseguir sus propios intereses, negándose rotundamente a ser un peón contra Irán o Rusia. Estados Unidos también se ha visto abandonado por sus aliados cuando más necesitaba apoyo, como lo demuestra la furiosa crítica de Trump a las naciones de la OTAN por su negativa a desplegar buques de guerra en el estrecho de Ormuz [7] . El proyecto atlantista es ahora humo. ¿Por qué morirían soldados europeos por un imperio estadounidense que los considera vasallos prescindibles? La estructura de la alianza persiste, pero su espíritu se ha perdido hace mucho tiempo, y Estados Unidos se está convirtiendo rápidamente en el sepulturero del imperio.
Países del CCG: Objetivos, no socios
Las monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo están aprendiendo una dura lección en 2026: son objetivos, no socios. Las bases militares estadounidenses, emblemas de la supuesta garantía de seguridad, han convertido a naciones como Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos en objetivos prioritarios para las represalias iraníes. Sus sofisticados sistemas de defensa han demostrado ser totalmente insuficientes contra las tácticas de enjambre de drones hipersónicos y misiles balísticos. Estos estados están perdiendo miles de millones en gasto militar, mientras que sus instalaciones energéticas críticas son vulnerables a los incendios, convirtiendo su riqueza en una carga.
El conflicto también ha afectado gravemente su capacidad de exportación. El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán provocó una drástica caída en los envíos de energía, y las principales instalaciones del Golfo, como la refinería Ras Tanura de Arabia Saudita, resultaron dañadas por ataques con misiles [8]. La valiosa riqueza de GNL de Qatar, pilar fundamental de su poderío nacional, también está en riesgo. Reparar los daños a estas instalaciones llevará años, no meses, y cada escalada retrasa dicha recuperación.
Esta devastación económica no es un accidente; es parte de una estrategia más amplia que ha agotado las reservas financieras del CCG. Observé con particular interés el informe del año pasado que detallaba cómo Arabia Saudita envió señales sobre la tensión fiscal y el desmoronamiento del sistema del petrodólar, con demandas de billones en garantías de seguridad que ilustran el enorme peso de las redes de protección imperial [9].
Washington exige tributos ofreciendo solo promesas vacías y convirtiendo a sus vasallos en blancos fáciles. El acuerdo propuesto por el imperio estadounidense se está volviendo tan evidentemente unilateral que incluso las monarquías del Golfo, tan a menudo lentas para comprender las señales de alerta, están empezando a buscar una salida.
El estrecho de Ormuz es la arteria vital del mundo, y lo estamos cortando
La verdadera locura de este conflicto se manifiesta en las aguas del estrecho de Ormuz. No se trata solo de una disputa regional sobre integridad territorial; es el principal punto de estrangulamiento económico del mundo, responsable del transporte de aproximadamente el 20 % del petróleo mundial y un tercio del GNL mundial [8]. Sin embargo, hay mucho más en juego. El sistema alimentario mundial depende de las salidas del Golfo Pérsico de helio, azufre, fertilizantes y productos petroquímicos, insumos invisibles para la agricultura y la industria modernas[10]. El cierre del estrecho por parte de Irán no fue una amenaza vacía; fue un acto de desafío económico que provocó instantáneamente un aumento vertiginoso de los precios mundiales de la energía y sumió a las cadenas de suministro en el caos [11].
Los bloqueos son una cosa; pero un cierre prolongado se está convirtiendo en una catástrofe de proporciones inimaginables. Se estima que la reparación de los daños a las instalaciones de GNL de Qatar tardará entre tres y cinco años [12]. Si el conflicto continúa y la interrupción se extiende a una década perdida, el mundo se enfrentará a una hambruna sin precedentes en la historia moderna. La hambruna mundial no sería una metáfora poética, sino una realidad cotidiana, ya que los envíos de fertilizantes y cereales se paralizarían [10]. Sería una catástrofe que haría que la Gran Depresión pareciera una simple recesión.
Esto no es una profecía apocalíptica; es simple aritmética. Estados Unidos ha optado por perjudicarse a sí mismo y a la economía global al utilizar la cadena de suministro más crítica del mundo como instrumento para maniobras políticas.
Un nuevo orden mundial está surgiendo: China, Rusia y el ajuste de cuentas.
De las cenizas del imperio estadounidense en Asia Occidental, nace un nuevo orden mundial. El exitoso desafío de Irán es más que un punto de inflexión militar; es un poderoso símbolo psicológico que demuestra que las naciones pueden enfrentarse a Estados Unidos y sobrevivir. Cuando las principales herramientas de Washington son las sanciones y la violencia, y estas fracasan, el mito de la nación indispensable se derrumba con ellas. Como he dicho, la resiliencia de Irán es un testimonio de la realidad de que «las naciones ya no tienen por qué someterse al imperio estadounidense» si están dispuestas a pagar el precio de su libertad [13].
Este nuevo orden está siendo construido por China y Rusia, no mediante amenazas, sino a través de estructuras alternativas de comercio y cooperación. Están construyendo activamente corredores terrestres y marítimos, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China y el incipiente corredor Norte-Sur entre Rusia e Irán, para sortear los puntos estratégicos controlados por la Armada estadounidense. Sus acuerdos, como el pacto de 20 años entre Rusia e Irán, proporcionan defensa mutua que ofrece protección contra la coerción estadounidense [14]..
El declive de la influencia estadounidense se hace más evidente en su propia incapacidad para competir a nivel interno. Estados Unidos ni siquiera puede impulsar sus ambiciones en inteligencia artificial, y mucho menos proyectar el poder necesario para mantener un mundo unipolar. Mientras Washington se estanca en una visión del mundo propia de los años ochenta y en guerras comerciales proteccionistas, las naciones rivales avanzan. Los aranceles de Trump no protegen a Estados Unidos; constituyen un «embargo contra Estados Unidos», que eleva los precios para sus propios consumidores y obliga a sus empresas a innovar en un vacío, desconectadas de las cadenas de suministro globales. Este autosabotaje económico, mientras nuestros rivales colaboran, es la señal más clara hasta el momento de que nos dirigimos hacia un declive histórico.
Ha llegado la hora de rendir cuentas: Es hora de afrontar la realidad
El ajuste de cuentas que enfrentamos no es algo lejano; está ocurriendo ahora mismo. No veo ninguna señal de aprendizaje en Washington, solo una creciente ilusión que define la planificación estratégica del Pentágono. He entrevistado a muchos expertos, desde denunciantes hasta veteranos militares, y el consenso es que el imperio se encuentra en su fase final y frenética. Hemos invertido billones en armas diseñadas para aniquilar a otras naciones, pero nuestros propios puentes se desmoronan, nuestra gente padece enfermedades crónicas (y obesidad), y nuestra economía está devastada. Los enemigos no se están reuniendo en nuestras costas; se están alimentando de nuestra ruina desde dentro.
El pueblo estadounidense es quien sufre las consecuencias de estas políticas. Esta guerra no perjudica a los globalistas que la orquestaron; perjudica al ciudadano estadounidense común que lidia con la escasez de diésel, la inflación de los alimentos y el constante temor. No solo luchamos contra un enemigo extranjero; luchamos contra nosotros mismos, y estamos perdiendo.
Ahora nos enfrentamos a una disyuntiva: continuar por este camino ilusorio hacia la ruina nacional, o iniciar el doloroso proceso de construir una nueva sociedad que priorice la libertad, la autosuficiencia y la vida. Creo que debemos salir de esta guerra y reconocer finalmente que no somos, ni jamás tuvimos derecho a ser, la policía del mundo. Ya no somos la nación esencial, y nuestros intentos de demostrar lo contrario están, literalmente, incendiando el mundo.
Necesitamos reconstruir Estados Unidos con honestidad, dignidad y una profunda erradicación de la corrupción, la incompetencia y la influencia financiera para devolverle a Estados Unidos algo parecido a su visión fundacional. Hasta que lo hagamos, el lento, arduo e insoportable colapso será doloroso y catastrófico.
Nosotros, el pueblo estadounidense, merecemos algo mejor que esto.
Mike Adams
Infografía explicativa
Referencias
Irán exige la retirada militar total de Estados Unidos del Golfo Pérsico mientras los aliados estadounidenses se repliegan. Lance D. Johnson. NaturalNews.com. 17 de marzo de 2026.
Informe de Health Ranger: Trump PERDIÓ. Mike Adams. BrightVideos.com. 5 de marzo de 2026.
Irán confirma la muerte de un alto funcionario de seguridad en un ataque aéreo. Garrison Vance. NaturalNews.com. 19 de marzo de 2026.
El Pentágono confirma más de 150 bajas estadounidenses mientras los mercados energéticos mundiales se preparan para el colapso. Garrison Vance. NaturalNews.com. 13 de marzo de 2026.
Tendencias-Revista-2023-01-05.
Estados Unidos como enemigo económico de Europa: entrevista con Nima R. Alkhorshid. Brighteon.com. 3 de septiembre de 2026.
Trump critica duramente a sus aliados globales por su negativa a desplegar buques de guerra en el estrecho de Ormuz. Ramon Tomey. NaturalNews.com. 18 de marzo de 2026.
La crisis energética mundial se agrava a medida que el conflicto en Oriente Medio amenaza el suministro de petróleo y gas. Patrick Lewis. NaturalNews.com. 22 de marzo de 2026.
La política petrolera de Estados Unidos y el conflicto entre Israel y Qatar: posibles implicaciones regionales. Finn Heartley. NaturalNews.com. 12 de septiembre de 2025.
La hambruna de 10 años está a punto de desatarse. Mike Adams. NaturalNews.com. 19 de marzo de 2026.
Informe de Rystad Energy detalla el aumento de 58 mil millones de dólares en los costos de reparación derivados del conflicto en Oriente Medio. NaturalNews.com. 18 de abril de 2026.
Noticias de Bright Videos - Irán, ahora una potencia mundial. Mike Adams. BrightVideos.com. 8 de abril de 2026.
Rusia e Irán firman un pacto de defensa y energía a 20 años, desafiando la influencia occidental. Kevin Hughes. NaturalNews.com. 20 de enero de 2025.
healthranger
Petición contra la imposición obligatoria por parte del gobierno del Reino Unido de ácido fólico cancerígeno en el pan.
From 13 December every white loaf in Britain must contain folic acid, a synthetic compound the NHS says some people should avoid. Parliament never debated it. 100,000 signatures will secure that debate. We are past 56,000. Sign and share:
Dr Clare Craig
@ClareCraigPath
The last hour saw the folic acid petition as the third most popular government petition. Sign below.
A partir del 13 de diciembre, todo el pan blanco en Gran Bretaña deberá contener ácido fólico, un compuesto sintético que el Servicio Nacional de Salud (NHS) recomienda evitar. El Parlamento nunca lo debatió. Con 100.000 firmas se logrará ese debate. Ya hemos superado las 56.000. Firma y comparte.