
La peligrosa declaración de la ONU suscita preocupación ante la posibilidad de que la censura científica, los confinamientos y la imposición de vacunas experimentales vuelvan a estar sobre la mesa.
El 12 de octubre de 2026, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una nueva declaración de pandemia, con 153 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones. Estados Unidos, Israel y Argentina votaron en contra de la declaración.
Oculta entre las nueve páginas del documento hay una disposición que debería preocupar a cualquiera que valore la libertad científica, el consentimiento informado y el derecho a cuestionar a las autoridades de salud pública.
El párrafo 57 exige explícitamente a los gobiernos que contrarresten la reticencia a la vacunación como parte de esfuerzos más amplios contra la "desinformación" y la "información errónea" relacionadas con la salud.
La declaración va aún más allá, respaldando explícitamente la "gestión de la infodemia" y una respuesta a la pandemia que involucre a "todo el gobierno y a toda la sociedad".
Esto suena a más censura científica, confinamientos y mandatos de vacunas experimentales.
Esta declaración radical también promueve:
- VACUNAS EN 100 DÍAS: Aumentar la disponibilidad de vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas en los primeros 100 días de una amenaza de pandemia genera preocupación por la posibilidad de otro desastre como la Operación Warp Speed.
- AMPLIACIÓN DE LA VIGILANCIA GLOBAL: El fortalecimiento de las redes de vigilancia de enfermedades, los sistemas de alerta temprana, la capacidad de los laboratorios y la infraestructura de salud digital suscita preocupación por las violaciones de la privacidad y la supervisión.
- INTERCAMBIO INTERNACIONAL DE PATÓGENOS: Fomentar el intercambio rápido de materiales patógenos potencialmente peligrosos y secuencias genéticas a través de las fronteras, lo que suscita preocupación por la bioseguridad.
- MILES DE MILLONES EN FINANCIACIÓN PARA LA PANDEMIA: Se destaca una brecha anual de 15 mil millones de dólares en financiación para la preparación ante pandemias, al tiempo que se fomenta la ampliación de la financiación internacional, las asociaciones público-privadas y el apoyo a la OMS.
- APOYO AL ACUERDO DE LA OMS SOBRE LA PANDEMIA: Respaldar nuevas negociaciones para finalizar las disposiciones del acuerdo relativas al intercambio de patógenos y facilitar su futura firma y ratificación.
La declaración no es vinculante y no autoriza la censura, la vacunación obligatoria ni la ampliación de las facultades coercitivas de la OMS. Sin embargo, establece una amplia agenda política internacional que pone en grave peligro la libertad en materia de salud.
Cuestionar la seguridad, la eficacia, la necesidad o las consecuencias a largo plazo de una vacuna no es desinformación. Es una parte esencial de la investigación científica y de la toma de decisiones médicas informadas. La comunidad científica debe tener la libertad de investigar los efectos adversos, cuestionar las decisiones regulatorias, publicar hallazgos contradictorios y poner en tela de juicio las políticas de salud pública sin temor a represalias.
La reticencia a vacunarse NO es desinformación.
La disidencia científica NO es desinformación.
Cuestionar a las autoridades de salud pública NO supone una amenaza para la salud pública.
Ningún marco internacional para la gestión de pandemias debería socavar esos principios fundamentales. El complejo biofarmacéutico ya salió impune del desastre de la COVID-19, y ahora intenta aplicar la misma estrategia en su próxima emergencia sanitaria mundial..
Nicolas Hulscher, MPH
Epidemiólogo y administrador de la Fundación McCullough.
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