
El monto potencial de las transferencias anunciadas por el Gobierno equivale, en términos presupuestarios, al costo de decenas de hospitales y escuelas o a varios proyectos de generación eléctrica. La comparación cobra relevancia mientras Ecuador enfrenta problemas en salud, educación y abastecimiento energético.
USD 560 millones. Ese es el monto que potencialmente representarían las transferencias de la nueva etapa de Jóvenes en Acción, anunciada por el presidente Daniel Noboa para alrededor de 700.000 jóvenes de entre 18 y 29 años.
Pero ¿qué representan USD 560 millones cuando se comparan con inversiones en infraestructura pública?
La cifra permite dimensionar el tamaño económico del programa frente a necesidades que persisten en sectores como salud, educación y electricidad.
El equivalente a 21 hospitales como el de Cayambe
Uno de los ejemplos está en Cayambe.
Tomando como referencia un costo de USD 26 millones para un hospital básico del IESS, un presupuesto de USD 560 millones permitiría financiar, matemáticamente, 21 establecimientos de características y costos similares.
La construcción de esos 21 hospitales representaría aproximadamente USD 546 millones, por lo que todavía quedarían USD 14 millones.
Ese remanente, por sí solo, sería suficiente para financiar infraestructura educativa tomando como referencia los costos históricos de las Unidades Educativas del Milenio.
Con un valor referencial de USD 4,09 millones para una unidad de tipología menor, los USD 14 millones restantes permitirían financiar tres planteles, por USD 12,27 millones.
Si se utilizara como referencia una unidad de mayor tamaño, valorada en USD 6,29 millones, podrían financiarse dos.
Es decir, en una comparación exclusivamente presupuestaria, los USD 560 millones equivaldrían a 21 hospitales básicos y hasta tres unidades educativas, según los valores utilizados como referencia.
Hasta 136 unidades educativas
La dimensión cambia si los USD 560 millones se comparan exclusivamente con infraestructura educativa.
Con un costo referencial de USD 4,09 millones por una Unidad Educativa del Milenio de tipología menor, el monto alcanzaría para aproximadamente 136 establecimientos, cuya inversión conjunta sería de USD 556,24 millones.
Con unidades de tipología mayor, de USD 6,29 millones cada una, el mismo presupuesto permitiría financiar aproximadamente 89 planteles, por USD 559,81 millones.
La equivalencia muestra que los recursos potencialmente destinados a dos meses de transferencias representan entre 89 y 136 unidades educativas, dependiendo de su tamaño y características.

USD 560 millones también dimensionan el costo de la crisis eléctrica
La comparación también puede trasladarse al sector eléctrico, precisamente cuando el país vuelve a enfrentar restricciones y medidas para disminuir el consumo.
Un referente es el proyecto fallido con Progen Industries, por aproximadamente USD 149 millones para 30 generadores térmicos.
Si únicamente se extrapolara ese costo contractual, USD 560 millones representarían recursos suficientes para adquirir alrededor de 112 generadores, con una capacidad teórica cercana a 560 MW.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental: el proyecto de Progen no puede presentarse como ejemplo de generación efectiva.
Los contratos destinados a enfrentar la crisis energética de 2024 terminaron cuestionados y los equipos adquiridos no entregaron oportunamente la generación que se esperaba.
Por eso, la comparación sirve únicamente para dimensionar cuánto dinero representaba aquella contratación, no para afirmar que gastar USD 560 millones habría garantizado 560 MW efectivos para Ecuador.
El equivalente a cuatro barcazas bajo el costo inicial de la Emre Bey
Otro punto de comparación son las barcazas contratadas para aportar generación térmica.
Si se toma exclusivamente como referencia el contrato inicial de la Emre Bey, por alrededor de USD 114,4 millones para 18 meses, USD 560 millones alcanzarían para financiar el equivalente contractual de cuatro barcazas bajo condiciones similares.
El costo conjunto sería de USD 457,6 millones y quedarían aproximadamente USD 102,4 millones.
Si cada unidad tuviera una capacidad de alrededor de 100 MW, cuatro embarcaciones representarían una potencia instalada referencial de 400 MW.
Transferencias inmediatas frente a infraestructura permanente
La comparación plantea una diferencia central sobre el uso de recursos públicos.
Los USD 560 millones de Jóvenes en Acción serían transferencias directas, destinadas a entregar liquidez temporal a cientos de miles de jóvenes.
Los hospitales, escuelas o proyectos eléctricos, en cambio, constituyen inversiones de infraestructura cuyos beneficios pueden extenderse durante años, aunque también demandan gastos posteriores de operación, mantenimiento y personal.
En términos referenciales, USD 560 millones equivalen al costo de 21 hospitales básicos como el utilizado en esta comparación; entre 89 y 136 unidades educativas; alrededor de cuatro contratos de barcazas similares al inicial de la Emre Bey; o más de un centenar de generadores calculados a partir del cuestionado contrato de Progen.
Son equivalencias que adquieren mayor peso en un país que enfrenta simultáneamente demandas de atención hospitalaria, infraestructura educativa y generación eléctrica.
La pregunta sobre los USD 560 millones, entonces, no se limita a cuánto recibirá cada beneficiario de Jóvenes en Acción. También abre el debate sobre las prioridades del gasto público, la temporalidad de sus beneficios y el costo de oportunidad de destinar cientos de millones de dólares a una política determinada en medio de varias necesidades estructurales del Estado.


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